
Una lágrima de tinta,
mancha mi hoja,
blanca e inmaculada.
Hace juego con mis vestidos.
Pintados de azules melancólicos,
con un toque de blancos suspiros.
Reina el silencio
absolutamente frío
Austero,
casi monacal.
La escenografía,
el momento,
son perfectos,
para escribir un poema.
Lástima que...
Palabras secas quedaron,
al borde de un abismo,
por donde van cayendo…
Una a una,
lentamente,
las letras.