
Hoy extraño y necesito,
ese sagrado recinto.
Donde me albergaste
y me refugiaste.
Porque extraño tu vientre bendito.
Templo no profanado.
Unico refugio donde estuve a salvo,
donde no había sonidos crueles
o tu cuerpo los atenuaba.
Donde las luces,
eran penumbras sagradas.
Los falsos soles no me cegaban
y tus entrañas eran Tierra Santa.
Mujer,
te invoco y te convoco.
Porque necesito conectarme
a tu matrix inmaculada.
Aunque sean unas pocas horas...
O segundos.
Porque el tiempo
ya no es tiempo.
Solo es Cronos embriagado.
Mujer...
Mirame...
Sabés bien que sigo sintiendo,
que a pesar de todo,
agonizo y muero...
Mujer bendita...
Albergame...
Aunque sean solo unos instantes...
Juro que los haré eternos.
Y en el silencio,
de este momento,
te imploro.
Desde el único rincón,
preservado,
de mi alma lastimada.
Y te grito un ¡PARIME!...
Porque necesito volver,
desahuciada y extenuada,
ansiosa y desesperada.
a mi llanto de recién parida.