
Y desde éste,
un pozo,
mi pozo,
bien adentro,
de la tierra madre
y presente,
burka con lodo,
que nutre y cubre.
Ermita sagrada,
donde oculto,
mi verdadero rostro,
ése que espanta,
la mueca cruel,
de lo que le permití hacer,
a aquél,
infortunio amado
que por entonces,
me subyugaba.…
Y oigo,
A pesar de mi impuesta sordera,
música de fondo…
Son los ecos de las carcajadas de la vida,
y los bufidos de la muerte.
Las que oyeron atentas,
cuando les gritaba a ésos,
los cuatro vientos,
jinetes apocalípticos
burlándose
de mi historia,
de mi búsqueda desesperada,
de mi entonces tan deseada
y bienamada soledad..
Ilusa …
Bien conocida me era,
aunque mi consciente lo negara...
Aquélla,
andrajosa y mugrienta,
la soledad de los ausentes,
la de los desahuciados,
la de los pobres locos…
y la de los locos pobres….
Mas hoy soy,
tan solo y apenas
una palabra escrita,
un verbo sin conjugar…
La palabra que en el desierto de una pantalla clama…
La que mira y vuelve
tantas veces a mirar…
Setenta veces siete,
de frente y hasta con el rabillo,
lo atado,
lo desatado,
lo enmarañado,
lo anulado,
lo arruinado
y hasta lo siempre postergado…
Si, lo Soy….
La palabra escrita,
el verbo sin conjugar,
de los despojos que quedaron,
de quien alguna fue vez alguien…
Alguien que a veces espía,
el brillo de tus ojos,
estrellas de una noche,
de un cielo tan avergonzado,
tan pobre,
y estafado.
Alguien que se esconde,
en el pozo de su tierra madre,
ese pozo de lodo que nutre y cubre,
cual última esperanza,
el avergonzado y desesperanzado rostro,
de quien a veces ya no cree,
ni en sí misma,
ni en nadie….