sábado, 25 de julio de 2009

LA VISITA INESPERADA


Esta madrugada llegó una visita inesperada.
La acompañaban dos valijas azules, conocidas y algo gastadas. También trajo dos cosas que llamaron profundamente mi atención.
Ella siempre tuvo copia de las llaves de mi casa así que entró como si nada…se desparramó sobre mi sofá preferido, se preparó un té en las tazas ocres ,azules y con bordes de oro de la porcelana inglesa de mi madre, las mismas que comprara a un anticuario que según él fueron del padre de Beatriz Guido.
Mientras me miraba sin emitir palabra saboreando su té (a esta hora ya se sentía dueña y señora de mi casa ) encendío un cigarrillo dando tres pitadas breves,seguidas y nerviosas , dejándolo en el cenicero con sus manos blancas, delicadas y de dedos largos y finos. Llevaba sólo un anillo, el que yo bien conocía…Ese, el del brillante...el solitario , el de mi secreto...
Mi atención se fijó inmediatamente en lo que acompañaba sus valijas…Un enorme baúl de esos que siempre me gustaron, de los que aún conservan hasta las etiquetas de haberse paseado por Europa el siglo pasado, sí, esos que en San Telmo se cotizan por las nubes…y, una jaula con un pequeño pájaro azul, que hizo que mi perra abandonara su abulia permanente y se dignara a despertarse y olfatear al acompañante enjaulado .Luego de eso dió media vuelta no sin antes mirar con esos ojos color cielo,los mismos que con cara de yo no fui hicieron que perdone cada destrozo hecho en la casa, la dama sentada en mi sillón.Debo aclarar que mi perra es sabia...tiene casi trece años.Por eso la miró y volvió a su estado y sitio habitual...una de las camas de mis hijas...y continuó haciendo lo que hace casi veinte horas de las veinticuatro que tiene un día...dormir enroscada y tapando sus ojos con su peluda cola.La mirada de la perra y su actitud sumó algunas sospechas de mi parte.Ella es una anciana sabia.
La visita comenzó a incomodarme. Su actitud sobrepasaba los límites de mi paciencia y decidí increparla.
-¿Quién te dijo que te invitaba?-
-Nadie, sabés que vengo cuando quiero...-
-Pero yo hoy no te quiero y encima sabés bien que odio los pájaros enjaulados…-
-Sí , lo sé bien…-
-Encima pareciera que viniste a quedarte…-
-Tu percepción sigue sin fallarte ...intacta...-
A esta altura mis nervios estaban a punto de estallar e insultarla…
-Sabés que a veces invito a alguno de tus parientes, y por temporadas cortas, pero a vos no…-
-Por supuesto que lo sé, no me subestimes-(Una mueca de sonrisa acompañó su frase... )
-Quiero una explicación.-
-No soy yo en este momento quien va a subestimarte. Abrí bien los ojos y sacá conclusiones…-
Busqué nerviosa un vaso de agua y me senté a su costado en el otro sillón de un cuerpo y la miré a los ojos, miré sus valijas, el baúl y el pájaro.
-¿Es el pájaro que yo creo?-
-Obviamente amiga.-
-El del libro…,el de la película...¿El de la leyenda?-
-Exacto ,seguí que vas bien...-
-Sigo sin entender qué hacés en mi casa...-
Acomodando su Burberry’s azul, cruzándose de brazos y de piernas respondió:
-Vine a quedarme...Seguí hablando ,sacá tus conclusiones que vas bien.Soy la única que puede acompañarte en este momento de tu vida...-
Mis ojos se llenaron de lágrimas…porque sabía que ella pronunciaba lo que yo pensaba…Equivocada o no, Soledad vino esta madrugada a quedarse…Trajo en la jaula encerrado (sabiendo que yo amo abrir las puertas y las ventanas y no soporto a los pájaros encerrados) al legendario pájaro azul de la felicidad…
-Sole…andá vos ahora a la cocina si?… preparame un té, no vamos a discutir. Nuestra convivencia parece que es para rato… del pájaro después hablamos.-

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