jueves, 7 de octubre de 2010

Sublime



Caspar David Friedrich
viaggiatore in un mare di nebbia
Fecha 1818
Técnica Óleo sobre tela


Tus manos, tu piel y tu mirada.
Tus abrazos y tus gestos.
Mi belleza que se marchita pero aún florece.
Mis esperas eternas.
Las que ya son,
sublimes.

Aquellos instantes de cruces de almas,

en los círculos eternos,
aquellos encuentros,
los que mi mente guarda.

Y ese Angel adolescente,
el que ante el brillo de mis ojos
se turbaba,
dándome esos besos apresurados
que no sellaban mis labios
ni mis recuerdos,
arrojándome mil veces
de nuevo a éste mundo
con la memoria activada.

Y por eso...
Los reconozco.

Entonces...Te reconozco

Recordando cada encuentro,
a través de los tiempos
y siempre,
siempre a destiempo.

Y nuestros amores y nuestras bellezas que duelen.
y nos extasían irrazonablemente...

Entonces, razono.
¿Razono?

Somos obras de arte
del gran creador...
Y creamos...
Incontenibles,
sorprendentes,
intangibles,
singulares....


Somos mares...
Océanos.

Sublimes.
Dolorosamente sublimes...

Y envuelta en el perfume de la rueda del samsara,
ya no razono.
Solo grito un hasta cuándo...

Mas.....
En la próxima te prometo,
Angel mío...
Que no verás mis ojos,
que naceré con oscuras gafas,
que te despertaré con un buen grito,
y que nunca más vas a mandarme,
de nuevo al mundo,
con la memoria intacta.
Porque ya,
mi amordolor y mi existencia,
han superado los ilimitados límites,
hasta de lo sublime...



"Los ojos tienen campo para espaciarse en la inmensidad de las vistas, y para perderse en la variedad de objetos que se presentan por sí mismos a sus observaciones. Tan extensas e ilimitadas vistas son tan agradables a la imaginación como lo son al entendimiento las especulaciones de la eternidad y del infinito".Joseph Addison, Los placeres de la imaginación.

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