Cava,
despacio pero profundo,
cava una fosa,
en la tierra de mi cuerpo abandonado,
con dedicación y esmero,
cava la tristeza su propia fosa
E impotente y paralizada la dejo
y la observo.
Ella dejó sus valijas antiguas
y con ángulos roídos
a la vera de mi camino.
Cava insolente y firme.
Me mira con desdén porque hoy no la enfrento...
Y la Vida y la Muerte se sientan y parecen cuchichear...
Mas ya no oigo a nadie.
Palabras huecas desgastaron mis huesos,
caricias efímeras laceraron mi piel,
aquellos susurros destruyeron mis tímpanos,
y los besos...
Los besos dejaron sabor a hiel.
La miel fue cicuta
y todo el entorno,
altos muros de rejas
imposibles de traspasar...
Y ella cava,
prolijamente cava hasta que termina y se recuesta,
en su fosa,
mi fosa
demandando eternidad...
Mas sé que de alguna forma
invocando ángeles, dioses y hasta demonios
de alguna forma,
a esta malparida
voy a desterrar.
Ufff!!!!
ResponderEliminarSerá que ya tienes telepatía?
Ponle la voz de mis pensamientos a este bellísimo poema, cuando lo releas
Besos poeta!!!!
muchísimas gracias Gise!! estoy intentando volver!cuesta... ahhh magnífico tu poema en la voz de Beatriz Salas!!! felicitaciones a ambas!
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